Alexander Guerrero E. Viva la OPEP muera la OPEP

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OPEP30NOV2016

 

Un acuerdo en un mercado donde ahora se compite

Volvemos a los precios de la política, que no la política de precios, y a agregar nuevamente la “prima de riesgo” que el mercado adhiere a un precio del petroleo impuesto en un acuerdo político derivado por la insostenibilidad fiscal de los países petroleros donde el petróleo es del Rey, del; Estado y su destino esencial es el gasto público. Problema que no tiene Venezuela porque su déficit fiscal ha sido masivamente monetizado y a cambio de sostener el gasto público, el ciudadano se le impone via el impuesto inflacionario una hiperinflación que lo empobrece, porque él se siente feliz, de trasferir al gobierno una buena parte de su ingreso familiar.

En esta oportunidad el recorte en la producción a ser efectiva en enero 2017 llega en condiciones de elevada competitividad en el mercado petrolero, que no existió la última vez que la OPEP recortó la producción en 2008, para elevar el precio, menos petroleo, mayores precios, y que Dios pueda entre menos producción y más precio ayudar a los gobiernos a cerrar sus brechas fiscales. Quiere decir, que la efectividad del recorte en elevar suficientemente los precios dependerá no solo de cuan efectivo sea -per se- el impacto al alza de los precios; al mismo tiempo que un mayor precio haga posible que otros proveedores de petróleo entren en producción y entonces el balancín pase de un lado a otro, con mucho petróleo en los tubos, y que obligue a la OPEP a pelear por su market share, descuentos como en la historia que presenciamos en precios y volúmenes desde Octubre 2014, cuando los precios cayeron fuertemente de 100 a 45 dólares por barril.

El análisis arriba, alcanza en general a aquella parte del mercado que se corresponde con la oferta OPEP, mercado este que, por razones tecnológicas y financieras y probablemente políticas, debilitó su carácter marginal en relación a la producción global. El acuerdo trae una decisión colateral interesante relacionada con la operatividad de la cláusula “cheating” es decir, la flexibilidad en el acuerdo que permita a unos -no cumplir el acuerdo temporalmente- y rotar la no obediencia al acuerdo, por turnos, y de como se acomodarían los que quedaron comprometidos, dejando por fuera a un grupo de países miembros -Libia, Nigeria, Irán- para que el productor marginal se mude de la OPEP (A. Saudita) a los shale oil gringos, donde literalmente se está cocinando con petroleo.

Comencemos por un detallazo, que el productor marginal ya no está en la OPEP por extensión al mercado (y en A Saudita con respecto a la OPEP), sino en territorio del mayor consumidor del mundo y en cartera un ambicioso programa de desregulación del sector energético, -más competencia entre hidrocarburos dentro de sí y de estos con otras energías que ofrece el programa de gobierno del Presidente Trump. El proceso de desregulación ofrecido no solo pertenece al ámbito ambiental, sino al ámbito financiero, porque el volumen de reservas de esos petróleos de lutitas han crecido exponencialmente en estos últimos dos años, lo cual mejorara la relación producción/ reservas -el factor de recobro en el mercado de capitales- con impacto positivo en el mercado de capitales, la fuente primordial de financiamiento de los shale oils, porque ésta determina el volumen de papeles comerciales para emitir y financiar los requerimientos de una fuente intensiva para producir petróleo a la velocidad de la luz y así reducir sus costos marginales -tecnológico, que por lo demás ha caído considerablemente en los últimos dos años.

El tercer punto tiene que ver con el impacto que -ceteris paribus- que la potencial alza del precio por el acuerdo tenga en la oferta de petróleo de lutitas en el mercado americano y acá de nuevo el shock de oferta institucional en el programa de desregulación del sector energético, viniendo de un Presidente electo que parece viene en serio, juega duro y en el sector energético viene con todo.

De alguna manera los países de la OPEP más grandes A Saudita, Irak, EAU, Kuwait, – el paquete sunita, aunque Irak juega los dos mercados religiosos- podrían regresar a la política aplicada en meses anteriores buscando mantener sus clientes, descuentos y prima de riesgo en el precio del petróleo jugaran cruzado para reducir la presión al alza de los precios. En otras palabras, el precio de equilibrio podría situarse por debajo de la expectativa OPEP, y los países del acuerdo dentro (OPEP) y fuera Rusia y México, entren en dura competencia por sus mercados, lo cual traería los precios abajo donde quedaban antes del acuerdo, esta es una hipótesis a trabajar, ya vimos hace dos años como se comporta el mercado por incremento de la producción por fuentes distintas a las de la OPEP.

Ese detalle muestra que el acuerdo, al menos en teoría de precios -competitivo a medias y competitivo aumentado- el equilibrio hacia abajo y hacia arriba podría mostrarse precario, dependiendo de la tecnología que se introduzca para reducir los costos de los que eran más “costosos”. Eso está jugando, los shales oils han incorporado en los últimos dos meses cerca de 472 taladros, y calentaron el mercado de capitales con los papeles comerciales en busca de capital de riesgo, como ocurrió desde 2008.

Lo que he querido comentar es lo precario en el precio de equilibrio bajo el recorte y en sentido contrario con los incentivos del mercado operando a favor del shale oil. De todas maneras en lo que respecta a Venezuela, la caída de la producción seria mayor a la que está en el acuerdo de 95.000, ya que hay que agregar la declinación vegetativa inevitable por descapitalización de la industria petrolera nacional que ha marcado la caída de la producción en los últimos siete años – lo que explica en cierto modo que la caída de la producción de petróleo desde hace más de diez años muestra ciertas características seculares, a la fecha, y probablemente se intensificará porque PDVSA tendrá menores ingresos con producción de 2 Millones b/d por signo del acuerdo con una plegaria al Papa Francesco, para que los nuevos precios compensen el menor volumen de exportación, acotando que la caída por declinación vegetativa y carencia de inversión elimine en efecto precio que se espera en precios mayores por el acuerdo firmado por la OPEP.

A ello hay que agregar que más de 750 mil barriles diarios de petroleo se exportan a mercados asiáticos, India y China y a Petrocaribe, incluida Cuba, los cuales no se corresponden con pago cash, dado que el petroleo en esos acuerdos firmados por el gobierno nacional se cancelan con insumos, materias primas, bienes terminados, casabe, azúcar lo que nos lleva a concluir que el hipotético diferencial de precio que generaría el acuerdo OPEP realmente no haga sonar la registradora de PDVSA ni la del fisco. Así el impacto en caja por el acuerdo no mejoraría sustancialmente el flujo de caja de PDVSA.

El grado de descapitalización de PDVSA es enorme, son muchos años de decaimiento de la producción, y en ello juegan varios factores, el más importante el desvío al fisco y al Estado del capital para inversión, de acuerdo con la definición de renta del petróleo que trae la constitución y las leyes y su beneficiario directo del 100% del ingreso petrolero, el Leviatán.