Carlos Flores La muerte del titiritero

12:01:2016 11:24 La Patilla Opinión

cuba fidel

 

La verdad es que carece de importancia real la muerte, la desaparición física de Fidel. Como cualquier otro mortal (aunque él haya imaginado ser más que eso), dejó de respirar. Su pulso se detuvo. Su cuerpo quedó inmóvil. Ya no seguirá modelando su indumentaria Adidas, como si fuera un abuelito gruñón al que los nietos visitan los domingos en el asilo y lo sorprenden balbuceando cuentos baratos sobre luchas, victorias y malévolos imperios que no pudieron doblegar “su revolución”, mientras una enfermera obstinada lo persigue para obligarlo a tragar las 20 píldoras que le permiten seguir trastabillando con terquedad sobre la superficie del planeta Tierra… pura palabra… puro show… puras mentiras de alguien que se dedicó a someter y engañar. Aunque, en cierta manera, hace rato ya estaba muerto. Porque lo peor que le puede ocurrir a un evangelizador maléfico —como Fidel— es estrellarse contra el granítico muro del tiempo. La edad no perdona a los buenos, pero mucho menos a los malos. No debió ser fácil mirarse al espejo en sus últimos años: un narcisista-egomaníaco cuyas virtudes y capacidades fueron amputadas por el inmisericorde verdugo que es —en casos como este— la naturaleza.

Y así, vapuleado, derruido físicamente, el coloso se fue extinguiendo de la escena que siempre protagonizó, como cada uno de los Cohiba que fumó apaciblemente mientras exhalaba bocanadas de prepotencia. Eso sí, luego de haber inyectado suficiente veneno, cual cobra que presiente su aniquilación pero antes espera dejar un legado de agonía y dolor (es decir: que nadie olvide lo que mejor supo hacer).


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Posted by La Patilla

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