El avión se quedó sin electricidad y gasolina

El relato Juan Sebastián Upegüi es sobrecogedor. Su voz, quebrada, cuenta con lujo de detalles la última conversación del piloto del avión de LaMia, Miguel Alejandro Quiroga, con la torre de control del aeropuerto de Ríonegro en Medellín, donde reconoce que la nave se quedaba sin combustible, y como sobre el final presentaban fallas eléctricas.

Upegüi, copiloto de la línea aérea Avianca, estaba en maniobras de aterrizaje en la misma zona del accidente, cuando precisó por la radiofrecuencia la comunicación entre el avión que transportaba a Chapecoense y los controladores aéreos del aeropuerto.

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