Juan Guerrero El tabardillo

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No me lo esperaba. Ese lunes debí llegar mucho antes de las siete de la mañana. Apenas estaba clareando y ya la cola para el gas era larga. Pero en fin, con mi bombona a cuestas me integré a la fila, junto con el resto de parroquianos, la gran mayoría doñitas y ancianos.

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